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Factores
que influyen en la usabilidad
Ya se ha dicho
en algún momento la importancia de tener en cuenta
las características técnicas del equipo
de nuestros usuarios. Nos tenemos que adaptar en la medida
de lo posible a las características del usuario,
y no que sea él que se adapte a nuestras exigencias.
Este punto es de especial importancia en el ámbito
de las páginas Web. Debido a su naturaleza, una
página publicada en Internet puede ser vista por
cualquier tipo de usuario, tan distintos entre ellos como
las características de sus equipos. La regla general
es no hacer nunca las páginas para las últimas
tecnologías aparecidas, pues será poca la
gente que disponga de ellas. A partir de ahí se
deberá buscar un equilibrio entre los más
nuevo y la compatibilidad con equipos más antiguos.
Dicha compatibilidad con los equipos del usuario se puede
medir principalmente mediante dos factores: el hardware
y el software de que disponen.
Hardware
Uno de los factores que nunca hay que perder de vista
para mantener la usabilidad de una página es su
tamaño, que influirá de manera directamente
proporcional en su velocidad de descarga.
Es cierto que poco a poco van proliferando las conexiones
de alta velocidad, pero la mayoría de usuarios
se sigue conectando a Internet con módems de 56KB
o inferiores y lo seguirán haciendo todavía
por bastante tiempo. Habrá que controlar el tamaño
total de la página para evitar tiempos de descarga
excesivos. Lo principal es conseguir que el usuario perciba
un tiempo de respuesta corto. Según algunos estudios,
dichos tiempos son los siguientes:
- Una décima de segundo es el límite aproximado
para hacer sentir al usuario que el sitio está
reaccionando instantáneamente.
- Un segundo es el límite que hay para que el usuario
piense que no hay interrupción, aunque éste
se de cuenta de la demora.
- Diez segundos es el límite máximo para
mantener la atención del usuario centrada en la
página. Si es superior, los usuarios se ocuparán
de otras tareas. Se pueden encontrar algunas estadísticas
confirman lo anterior. Según Proven Edge Inc.,
el diseño original de su sitio www.provenedge.com
hacia que el tamaño medio de las páginas
fuera de unos 40KB. El porcentaje de abandonos
(la proporción de usuarios que no esperan a que
la descarga se complete) era del 25% al 30%. Al rehacer
las páginas (únicamente reduciendo el tamaño
de los gráficos) las páginas pasaros de
ser de una media de 32KB. Con este cambio tan simple,
el porcentaje de abandonos se redujo al 7% - 10%. Es precisamente
este tamaño (32KB – 35 KB) el recomendado para
conseguir un tiempo de descarga adecuado de la página.
Por supuesto, cuanto menor sea, mejor será la satisfacción
del usuario. Puede parecer un tamaño difícil
de conseguir en algunos casos, pero no es así si
se conoce a fondo el potencial del HTML para formatear
la página. En particular, lo mucho que pueden ayudar
las tablas para crear una página ‘de diseño’
sin apenas imágenes.
Otro aspecto del hardware del usuario a tener en cuenta
es el tamaño de su pantalla y, más aún,
su resolución. Hay que diseñar las páginas
con independencia de la resolución, a ser posible
evitando los tamaños fijos de imágenes y
tablas y utilizando porcentajes en su lugar.
Los estudios indican que la resolución de 640x480
está prácticamente abandonada y que la de
800x600 empieza a abandonarse a favor de los 1024x768
píxeles. Aunque podemos fiarnos de estos datos,
no hay que olvidarnos de los posibles visitantes que acceden
a través de otros dispositivos, como los PDAs o
los recientes Tablet PC (cuya resolución suele
ser de 768x1024, es decir, justo a la inversa que un monitor
tradicional). Está claro que es muy difícil,
por no decir imposible diseñar una página
que sirva tanto para un monitor de ordenador de sobremesa
como para un dispositivo portátil, pero hay que
esforzarse en ello. Por lo menos se ha de intentar conseguir
que los menús de navegación queden siempre
a la vista y que los elementos no estén
descolocados por la pantalla.
Software
El principal software del usuario que va influir en como
se va a visualizar nuestra página y por lo tanto,
también en su usabilidad, es sin duda el navegador
Web que utilice. Aunque no debería ser así,
las empresas creadoras de navegadores (Microsoft y Netscape
principalmente) se empeñan en implementar sus propias
extensiones respecto a los estándares del W3C.
Por ello se puede dar
el caso que una determinada página se visualice
correctamente únicamente un uno de los navegadores.
Un buen diseñador de páginas Web debería
ceñirse al los estándares definidos y evitar
los típicos mensajes de “Optimizado para …”. Otro
aspecto relacionado con el navegador es que no hay que
esperar que todos los usuarios dispongan de la última
versión aparecida. Los estudios indican que es
necesario que transcurra un año para que un número
significativo de usuarios se actualicen a las nuevas versiones.
Por ello habrá que tomar como mínimo este
plazo antes de empezar a utilizar nuevas tecnologías
en nuestra página si queremos asegurarnos de una
mayor compatibilidad.
Otro problema del software son los denominados plug-in,
de los que numerosas páginas hacen uso. Sin duda
el más actualizado en la actualidad es el Macromedia
Flash. La popularidad de este formato ha provocado que
se incluya en la propia instalación de los navegadores.
Pero hay otros formatos no tan populares de los que el
usuario puede carecer de su correspondiente programa.
Se suele dar la opción de descargarlos automáticamente,
lo cual no es una mala política en principio. Lo
que no sería admisible es que, dado que la instalación
de un plug-in es opcional, si un usuario decidiera no
instalarlo no pudiera acceder a los contenidos de la página.
Se han de proporcionar alternativas al uso de estos plug-
in, a menos que, claro está, la finalidad de la
página no se pueda alcanzar sin ellos (por ejemplo,
si se dedica a retransmitir videos en streaming).
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